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sábado, 22 de enero de 2011

Un SueÑo CualQuiEra

Naira se levantó todavía con todas y cada una de las imágenes en la memoria del sueño que había tenido esa noche de Enero. Aunque no era difícil, era uno de los que se repetían varias veces al año.
Se veía a ella misma en el “El Café Cre-Arte”, acabando de concretar con uno de los artistas que iba a exponer, una colección de fotografías realizadas en la India, en qué lugar, formato y soporte se iban a presentar. Cada mes se cambiaba la exposición, podía ser tanto de fotografía, como de pintura o escultura. Conjuntamente, bebiéndose unas medianas a morro,  se les ocurrió la brillante idea de exponer las fotos dentro de jarrones de cristal, lo probaron con uno de los que ya había en el local y el resultado era interesante. A través del cristal, se conseguía un efecto lupa muy original, además el mismo fotógrafo le había explicado anteriormente, que  la pobreza en la India es algo que los turistas prefieren no ver, preferirían no tener contacto con ello, pero se acababa viendo. Así que los jarrones harían la metáfora perfecta de lo que le había explicado. El lado negativo era que después de la exposición debería romper todos los jarrones de cristal para volver a archivar las fotos. El fotógrafo se llamaba Edgar y era un bohemio más de los muchos que pasaban por el café.
El café llevaba más de un año abierto e iba viento en popa. Era un local de unos 150 m2 y estaba decorado con muebles antiguos restaurados, algunos de ellos a la venta. Se dividía en varios rincones: el rincón literario, dónde las personas que soñaban con ser escritoras y que los demás les leyesen dejaban su libro impreso y encuadernado con unas cuantas hojas en blanco detrás. En esas hojas, los clientes que habían elegido leer el libro, hacían su crítica. Era interesante para el escritor y para los que iban allí buscando alimentarse del arte de los demás. En este mismo rincón, existía un corcho que ocupaba toda la pared con cientos de papelitos de colores con mensajes “filosóficos”. El corcho tenía las instrucciones, claramente escritas y firmadas, en la parte superior, por un conocido poeta de la ciudad. Se debía dejar el papelito, sólo si veías en el corcho una frase mejor que la tuya. Si así era, te llevabas la que te parecía la mejor y la sustituías por la tuya.
En el rincón de los diseñadores se colgaban de una cuerda algunas de las prendas de ropa de diferentes diseñadores jóvenes, que soñaban con qué un día sus prendas las lucieran modelos famosas en alguna pasarela internacional, juntamente con un expositor de joyería artesanal.
El rincón audiovisual estaba dispuesto de varios ordenadores y un listado de los cortometrajes y música que se podían escuchar. Al igual que los demás rincones, los creadores eran gente con ganas de mostrar su arte a los demás y poder recibir críticas que les ayudasen a mejorar. Relacionado con este rincón audiovisual, el último viernes de cada mes, se proyectaba un corto y lo presentaba el director de éste, o se hacia un concierto en acústico de algún grupo alternativo.
Si alguien lo solicitaba, se realizaban conferencias, presentaciones de libros, obras teatrales … era un espacio abierto al arte, donde Naira había conseguido fusionar varias de sus pasiones y aunque no participara directamente en ellas, podía colaborar y ayudar a que los demás dieran a conocer sus creaciones, envolverse de inquietudes y ganas de vivir ajenas. Era un trabajo que le permitía retroalimentarse constantemente, nada monótono y en el que conocía mucha gente a diario, mayormente gente interesante y de las que tenía cosas que aprender. Le permitía ser feliz  y se sentía en deuda con la vida.
-Tirirí, tirirí ¡!! Tirirí, tirirí!!!!
Había sido tan feliz esos 10 minutos volviendo a revivir su sueño, pero esta vez despierta, que al volver a la realidad por un sonido de despertador, le pareció tan decepcionante que se puso a llorar. Tras un largo tiempo de sollozos, se dio cuenta que se le había hecho tarde para llegar al trabajo. – “Es mi sueño,  precioso, pero un sueño como cualquiera de los sueños que tienen todas las personas, un sueño difícil de cumplir y que probablemente no cumpliré jamás, por eso se llaman sueños…”. Naira se vistió y activó el modo robotizado destino al trabajo.

                                                                         By Aierim


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